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Capítulo 2: La Comunicación

Planteo del capítulo

La hermana de Juanse vive un conflicto con su novio. Según Juanse, el problema es que se comunican demasiado por celular. Preocupado, intenta que su hermana se sienta mejor, y al mismo tiempo se pregunta por las causas de su sufrimiento. Este es el punto de partida que guiará las preguntas sobre un tema que atraviesa la vida social moderna: la comunicación mediada por el uso de tecnologías de la información.

En paralelo, Muni se enfrenta a diferentes escenarios que describen situaciones comunicacionales diversas. En estos, se denota la ambivalencia que las nuevas tecnologías presentan para la comunicación entre pares. Muni muestra que aquello que es una barrera para la comunicación en un determinado contexto, puede ser una posibilidad en otro. Y más allá de que la comunicación sea mediatizada o cara a cara, la interacción se presenta conflictiva.

El tema de este capítulo es la comunicación en general, y el uso de las nuevas tecnologías en particular. Se problematiza acerca de las potencialidades y limitaciones que plantea el uso de las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) en los vínculos sociales.

Principales ejes

  • El uso que los y las jóvenes hacen de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.
  • La comunicación cara a cara.
  • La importancia del diálogo y la escucha mutua.
  • Los obstáculos en la comunicación.
  • La comunicación entre jóvenes y adultos mediada por la tecnología. La brecha comunicacional.

¿Cómo se relaciona este capítulo con la prevención de adicciones y la promoción de la salud?

En la etapa de diagnóstico, previa a la producción de este material, se les preguntó a distintos jóvenes con qué relacionan la palabra adicción. Ellos mencionaron, en primer lugar, a las nuevas tecnologías, lo que incluye el uso de dispositivos móviles, internet y redes sociales -principalmente Facebook-. Espontáneamente se le otorgaron valoraciones negativas al uso abusivo de estos dispositivos, haciendo referencia a actitudes tales como pasar demasiado tiempo frente a la computadora o estar pendientes del teléfono celular. Sin embargo, también hicieron referencia a las posibilidades de comunicación, encuentro, contención y construcción de nuevos vínculos que habilita el uso de estas tecnologías.

Teniendo en cuenta esta preocupación y retomando una de las definiciones posibles de la palabra adicción como el “no poder decir”, damos cuenta de la importancia que tiene la comunicación y el acto comunicativo en esta problemática. La comunicación es un aspecto fundamental de la vida: establece un tipo de vínculo, una forma de acercamiento y un proceso de  reconocimiento (con y del otro) y auto-reconocimiento; es decir, produce un encuentro con un otro en el que uno se constituye, y constituye al otro como sujeto. Por lo tanto, expresar nuestros puntos de vista, hablar sobre lo que nos pasa a nivel emocional, manifestar nuestras preocupaciones, deseos, incertidumbres, expectativas, miedos, insatisfacciones y satisfacciones es imprescindible para el desarrollo personal y la construcción de nuestra identidad.

Los modos de comunicarnos, los dispositivos y los soportes a través de los cuales lo hacemos van transformándose a lo largo de la historia. Estas transformaciones nos proponen otros modos de vincularnos, otras prácticas y conductas, que al mismo tiempo habilitan la constitución de sujetos particulares. Hoy vemos cómo las nuevas tecnologías atraviesan la vida cotidiana de las personas, lo que debe ser tenido en cuenta para analizar cualquier conducta humana.

Los hábitos adquiridos por el uso de las TICs, abren un debate complejo y aún no resuelto. Por lo tanto, es necesario generar discusiones sin prejuicios y abiertas a la reflexión en torno a cómo son utilizados esos dispositivos. Una mayor aproximación a estas nuevas formas de comunicación, un mejor entendimiento de los códigos que los adolescentes ponen en juego para generar sentidos, va a mejorar nuestra capacidad para acercarnos a ellos, entender qué les preocupa, qué les molesta, qué y cómo proyectan, y de qué manera podemos acompañarlos en el proceso de construcción de herramientas para el autovalimiento.

El diálogo y la comunicación construyen redes de contención y lazos sociales que funcionan como sostén del sujeto. En este sentido, promover la comunicación es estimular la expresión y habilitar la creación de entramados sociales contenedores y positivos. Esto toma aún mayor relevancia cuando se trata de temas tabúes como las adicciones, que requieren abrir espacios de diálogo y la posibilidad de pedir ayuda, preguntarse y contar lo que nos está pasando a personas que saben escucharnos.

En definitiva, trabajar y reflexionar sobre el elemento comunicativo que se presenta en toda relación humana, que constituye al sujeto en tanto ser social, es fortalecer factores de protección que ayudan a prevenir las adicciones promoviendo un estilo de vida saludable.

A modo de cierre

Para llevar adelante un estilo de vida saludable es fundamental que exista una buena comunicación no sólo entre jóvenes, sino también entre ellos y los adultos de su entorno. Para ir camino a esto es necesario habilitar y promover el intercambio comunicativo. Ponerse en el lugar del otro, ser paciente y tolerante, tomar una actitud de escucha y sinceridad; en definitiva, construir un espacio de confianza, expresión e integración.

Respecto al impacto que indudablemente tienen las TICs, consideramos que los sujetos tenemos el poder de decidir cómo utilizarlas, por eso es importante ser conscientes acerca de las limitaciones y las potencialidades de cada soporte comunicativo. Entendemos que no se puede hacer una valoración lineal de la existencia de las nuevas tecnologías, sino que está en nosotros pensar y saber cómo, cuánto y para qué las utilizamos.

Asimismo, es importante la actitud que toman los adultos referentes. Lo interesante es tomar una posición equilibrada, que establezca límites pero que a su vez valore las prácticas y perspectivas juveniles. Hay que tener en cuenta que, una sociedad de consumo y de comunicación simultánea nos obliga a estar conectados. Como adultos no podemos negar su existencia, pero debemos asumirla aprovechando las posibilidades que estos dispositivos nos brindan para acercarnos a los y las jóvenes como otra forma posible de comunicación.

En resumen, mediante la comunicación fortalecemos los vínculos sociales que nos sirven como red de contención en distintos momentos de nuestra vida. Comunicarnos es poder decir, es reconocernos constitutivamente como sujetos y fortalecernos.

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